Mi actual herramienta de trabajo es un lindo y viejo Walkman. Hemos convivido intensamente, he cambiado sus lados A y B, me confundo con los botones para adelantar y regresar (que cambian su función) y disfruto como distorciona la voz a ratitos. Esta es su foto:
Yo tuve dos Walkmans amarillos (heredados): uno tenía radio y el otro no. Cuando la huída a HK me llevé el que tenía radio, lo escuché hasta el cansancio y un buen día se atoraron los audífonos por la puerta, la cerré y ZAZ! que se me rompen. Estuve triste.Así se veían:
1 Comments:
Yay! Mi fiel compañero de tantos años ahora está inmortalizado en tu cubículo electrónico. Y por cierto, a poco no valió la pena la vuelta a lo análogo?
Post a Comment
Subscribe to Post Comments [Atom]
<< Home